Voluntarios del Sistema Coca-Cola participan en jornada de limpieza en Playa Guacalillo

Cerca de 120 personas participaron en una jornada de recuperación de residuos en esta playa del Pacífico. La iniciativa incluyó separación, procesamiento y trazabilidad de los materiales recolectados, además de la participación de vecinos de la zona
LA VOZ DE GOICOECHEA (Por Neyssa Calvo, periodista).- Unos 120 voluntarios participaron este 26 de setiembre en una jornada de limpieza en Playa Guacalillo, Puntarenas, una zona costera que recibe parte de los residuos transportados por el río Grande de Tárcoles desde distintos puntos del Valle Central.
La actividad se realizó en el Centro de Limpieza de Playa y Educación Ambiental de Playa Guacalillo, en el marco del Mes Mundial de la Limpieza de Playas, y reunió a colaboradores de Compañía Coca-Cola y Coca-Cola FEMSA, junto con las organizaciones ambientales MareBlu y Código R.
La presencia de residuos en esta zona pone de manifiesto que el manejo de los desechos trasciende las fronteras cantonales. Materiales descartados en diferentes puntos de la Gran Área Metropolitana pueden desplazarse por ríos y otros cauces hasta llegar al Pacífico.
Más que recoger residuos
La jornada no terminó con la recolección de los desechos. Según la información suministrada por los organizadores, los materiales recuperados fueron sometidos posteriormente a procesos de separación, empaque, transporte y procesamiento.
Gerónimo Ciuti Zabala, director y fundador de MareBlu, explicó que la organización procura garantizar “la trazabilidad de los residuos recolectados, mediante procesos de separación, empaque y transformación desarrollados con apoyo de comunidades costeras previamente capacitadas y de alianzas estratégicas”.
De acuerdo con el comunicado de la actividad, la totalidad de los residuos recolectados durante la jornada fue recuperada, separada, empacada, transportada y procesada. La iniciativa también contempló la contratación de vecinos de la zona para realizar diferentes labores relacionadas con el manejo de esos materiales.
Berny Vargas, director de Código R, destacó la importancia de involucrar a diversos sectores en este tipo de acciones.
“Cuando organizaciones, empresa privada y comunidades trabajan de manera coordinada, no solo se fortalece la gestión integral de residuos, sino que también se generan oportunidades y un impacto positivo más amplio para el país y para las zonas costeras”, señaló.
Empresas se suman a la iniciativa
William Segura, director senior de Asuntos Públicos, Comunicación y Sostenibilidad para Coca-Cola Centroamérica y Caribe, indicó que este tipo de jornadas busca combinar el voluntariado con el trabajo de organizaciones especializadas.
Según Segura, estas iniciativas “reflejan cómo la colaboración entre voluntariado, aliados estratégicos y organizaciones especializadas puede traducirse en resultados concretos para el cuidado de los ecosistemas costeros y en una mayor corresponsabilidad ambiental”.
Omar Mérida, gerente de Asuntos Corporativos de Coca-Cola FEMSA Centroamérica Sur, señaló, por su parte, que la compañía busca impulsar “espacios que convierten el compromiso ambiental en acciones concretas, articulando esfuerzos con voluntarios, comunidades y aliados para asegurar una gestión responsable de los residuos recuperados”.
Una experiencia para mirar desde Goicoechea
Aunque la jornada se realizó en Puntarenas, el problema que busca atender también tiene relación con los cantones de la Gran Área Metropolitana. Los residuos que no reciben un manejo adecuado pueden ser arrastrados por alcantarillas, quebradas y ríos y terminar a kilómetros del sitio donde fueron generados.
Para Goicoechea, la experiencia desarrollada en Playa Guacalillo abre una discusión sobre las posibilidades de establecer alianzas entre gobiernos locales, comunidades, empresas y organizaciones especializadas en la gestión de residuos.
El modelo aplicado en Guacalillo reúne varios elementos: participación voluntaria, capacitación de comunidades, trazabilidad de los materiales recuperados, procesamiento de residuos y generación de oportunidades económicas para habitantes de la zona.
Esta discusión cobra relevancia ante los resultados de la reciente encuesta sobre reciclaje realizada en Goicoechea, que muestra interés ciudadano por participar en procesos de separación y manejo responsable de residuos.
El desafío consiste en determinar cómo esa disposición de los vecinos puede convertirse en programas permanentes, con mecanismos de seguimiento y resultados medibles.
La experiencia de Guacalillo plantea así una pregunta para la discusión local: ¿podría Goicoechea desarrollar alianzas similares para transformar el interés ciudadano por el reciclaje y el manejo responsable de los residuos en acciones concretas y sostenibles?