Treinta años de la OFIM: un Legado que Goicoechea tiene la Obligación de Proteger

Published by Isaí Jara on

LA VOZ DE GOICOECHEA (Por el Director).- Treinta años después de que Goicoechea abriera camino en Costa Rica con una oficina municipal dedicada a las mujeres, celebrar no es suficiente. Este aniversario debe servir también para preguntarnos cuánto hemos avanzado, cuánto falta por hacer y qué responsabilidad tienen las autoridades para garantizar que esta conquista institucional nunca retroceda.

En agosto se cumplen tres décadas de la Oficina de Fortalecimiento Integral de las Mujeres (OFIM). No estamos ante un aniversario municipal cualquiera.

Hace 30 años, Goicoechea se convirtió en el primer cantón del país en contar con una dependencia dedicada específicamente a la atención y defensa de los derechos de las mujeres. La iniciativa surgió durante la administración del entonces Ejecutivo Municipal Rafael Ángel Vargas Brenes, hoy diputado de la República.

Aquella decisión fue pionera.

Pero ser pioneros solo tiene verdadero valor cuando el camino iniciado se sostiene en el tiempo.

Una institución necesaria porque el problema sigue existiendo

Sería cómodo convertir este aniversario únicamente en una celebración, entregar reconocimientos, tomar fotografías y recordar lo realizado.

Pero la realidad exige mucho más.

La violencia contra las mujeres continúa siendo un problema que interpela directamente a nuestras instituciones y a nuestra sociedad. Las desigualdades económicas, las dificultades para alcanzar autonomía, la violencia intrafamiliar y las múltiples barreras que enfrentan muchas mujeres no desaparecen con discursos ni con actos protocolarios.

Se enfrentan con políticas públicas.

Con presupuesto.

Con profesionales preparados.

Con prevención.

Con educación.

Con instituciones capaces de acompañar a una mujer precisamente cuando más vulnerable se encuentra.

Por eso existe la OFIM y por eso, tres décadas después, continúa siendo indispensable para Goicoechea.

Detrás de una oficina hay vidas humanas

Durante estos 30 años, la OFIM ha trabajado en la defensa de derechos, la promoción de la igualdad y la equidad de género, la orientación ante situaciones de violencia, la capacitación, el crecimiento personal, el emprendimiento, la empleabilidad y el fortalecimiento de la autonomía de las mujeres.

Podemos enumerar programas, talleres y actividades.

Pero sería insuficiente.

Porque el verdadero impacto de una institución como esta no se mide solamente contando actividades realizadas. Se mide también preguntando qué ocurrió después de que una mujer atravesó su puerta buscando ayuda.

Durante la celebración de este aniversario, una lideresa compartió cómo logró salir de una situación de violencia y transformar su vida después de años de acompañamiento de la OFIM.

Ese testimonio debería pesar más que cualquier discurso.

Porque demuestra algo fundamental: detrás de cada expediente puede existir una vida que necesita recuperar seguridad, autonomía y esperanza.

La violencia contra las mujeres no admite indiferencia

Desde La Voz de Goicoechea creemos que este aniversario obliga también a decir algo con claridad: combatir la violencia contra las mujeres no puede ser responsabilidad exclusiva de quienes trabajan en la OFIM.

No podemos depositar sobre una oficina municipal la obligación de solucionar un problema que compromete a toda la sociedad.

La Municipalidad debe asumir su responsabilidad.

Las instituciones nacionales deben asumir la suya.

Las comunidades, centros educativos, organizaciones sociales y familias también.

Y quienes ocupan puestos de decisión tienen una responsabilidad todavía mayor: garantizar políticas sostenidas, recursos suficientes y condiciones adecuadas para quienes trabajan directamente con las mujeres.

La igualdad no puede aparecer únicamente en discursos pronunciados durante fechas conmemorativas.

Debe reflejarse en presupuestos, programas, decisiones y prioridades.

La OFIM no puede convertirse en botín político

Hay otra lección que estos 30 años deberían dejarnos.

Las instituciones creadas para proteger derechos no pueden depender de los vaivenes de la política partidaria.

Cambian alcaldías.

Cambian concejos municipales.

Cambian partidos y autoridades.

Los derechos de las mujeres no cambian cada cuatro años.

Por eso resulta fundamental proteger la independencia técnica y profesional de una oficina como la OFIM.

Desde este medio reconocemos la trayectoria de Adriana Villalobos Elizondo y del equipo que ha sostenido este trabajo. Su compromiso debe valorarse precisamente porque la continuidad institucional permite construir experiencia, conocimiento del territorio y confianza entre las mujeres que recurren a estos servicios.

Ninguna dependencia dedicada a atender poblaciones vulnerables debería convertirse en espacio para cuotas partidarias, favores políticos o disputas circunstanciales.

Su prioridad debe ser una sola: las personas a quienes sirve.

Treinta años también obligan a rendir cuentas

Reconocer el trabajo realizado tampoco significa renunciar a la mirada crítica.

Al contrario.

Una institución que alcanza tres décadas merece reconocimiento, pero también evaluación permanente.

¿Cuántas mujeres están siendo atendidas?

¿Con qué recursos cuenta actualmente la OFIM?

¿Son suficientes frente a las necesidades del cantón?

¿Qué resultados están obteniendo sus programas?

¿Qué comunidades requieren mayor presencia?

¿Qué nuevas formas de violencia necesitan respuestas diferentes?

¿Qué obstáculos encuentran hoy las mujeres de Goicoechea para alcanzar independencia económica?

¿Existe suficiente coordinación entre la Municipalidad y las instituciones nacionales?

Esas preguntas no debilitan a la OFIM.

La fortalecen.

Porque defender una política pública significa también exigir que tenga los recursos, indicadores, transparencia y capacidad necesarios para cumplir su misión.

El desafío ahora es no retroceder

Goicoechea tiene derecho a sentirse orgulloso de haber sido pionero hace tres décadas.

Pero el orgullo histórico genera una obligación presente.

No basta decir que fuimos los primeros.

Debemos preguntarnos si queremos seguir estando a la altura de aquella decisión.

La OFIM debe fortalecerse, no debilitarse.

Debe contar con respaldo institucional, no depender de voluntades circunstanciales.

Debe tener recursos adecuados.

Debe poder trabajar con independencia técnica.

Y debe mantener siempre abiertas sus puertas para las mujeres que necesitan orientación, acompañamiento y oportunidades.

Treinta años de experiencia institucional constituyen un patrimonio público que Goicoechea no puede darse el lujo de perder.

Nuestro reconocimiento y nuestra exigencia

Desde La Voz de Goicoechea reconocemos a Adriana Villalobos Elizondo, a su equipo, a quienes anteriormente formaron parte de esta oficina y a todas las mujeres que durante tres décadas han construido, defendido y dado sentido a este espacio.

Pero nuestra felicitación viene acompañada de una exigencia dirigida a las autoridades presentes y futuras:

Protejan esta institución.

Fortalézcanla.

Dótenla de los recursos que necesita.

Evalúen sus resultados.

Escuchen a las mujeres.

Amplíen su alcance cuando sea necesario.

Y manténganla lejos de cualquier intento de instrumentalización político-partidaria.

Porque una oficina dedicada a defender derechos no debería pertenecer a una administración, a un partido ni a una persona.

Le pertenece a Goicoechea.

Y especialmente a cada mujer que alguna vez necesitó tocar su puerta.

Treinta años después, la mejor manera de honrar esta historia no consiste únicamente en mirar hacia atrás y celebrar lo conseguido.

Consiste en garantizar que dentro de otros 30 años podamos decir que Goicoechea no retrocedió.

Que siguió defendiendo derechos.

Que siguió acompañando a sus mujeres.

Que convirtió una iniciativa pionera en una verdadera política de Estado local.

La OFIM cumple 30 años. El reconocimiento es merecido. El compromiso para los próximos años es obligatorio.

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